Por Almudena Anés

Aquel día Jesús Eloy Carballo González escribía desde el metro un mensaje al club de
golf interesándose por sus cursos de verano. Su padre acababa de morir. Doctor en
optometría, don Jesús Carballo fallecía de un infarto al corazón la mañana de un 6
de abril. Jamás volvería a sentir la primavera. Su hijo mientras oscilaba entre el
internet de dos paradas de metro. No había suficiente conexión para mandar el
correo electrónico. Tenía miedo de que le quitasen la plaza del cursillo de
introducción al golfeo o al golfismo, según se mire.

No sería hasta mediodía, con el teléfono colapsado de spam, cuando recibiera la
noticia. Había estado tanto tiempo fuera de cobertura, en un metro interminable
por las obras, que no sintió nada. Preocupado por sus redes sociales, Jesús Carballo
hijo empezó a redactar el mensaje de difusión por WhatsApp. Su honorable padre
había fallecido. Quedaban todos en el tanatorio a las seis, familia y amigos, habría
pastas y té.

Categorías: DISTANCIA

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