Por María Andrada Cámara

  • Distancia mínima de enfoque: la distancia necesaria para que el sujeto/objeto se vea enfocado. Si te acercas más, no podrás enfocarlo correctamente.

    En nuestro afán por acercarnos lo máximo posible a algo o alguien no solo perdemos la nitidez en cuanto a términos visuales, sino que perdemos la claridad, la objetividad, descontextualizamos al sujeto en cuestión y lo sustituimos por la imagen que tenemos del mismo o creamos en nuestra cabeza (la idea que tenemos de él y no su realidad).

    La distancia mínima de enfoque se da tanto en las lentes de las cámaras de fotos como en el ojo humano. Os animo a hacer la prueba mientras leéis esto: acercaos lo máximo posible a la pantalla en la que estáis viendo el post. ¿Verdad que ha llegado un punto en el que habéis empezado a verlo todo borroso? ¿Qué veis aquí? O mejor dicho, ¿qué creéis (o queréis) ver aquí? Este concepto puede verse como una crítica a las dinámicas en las que nos vemos envueltas y normalizamos, y solo al tomar un poco más de distancia o verlas desde fuera nos damos cuenta de que no es lo que teníamos asimilado. A veces necesitamos alejarnos un poco para ver las cosas con claridad.

    “Los ojos de los seres vivos poseen la más sorprendente de las virtudes: la mirada. No existe nada tan singular. De las orejas de las criaturas no decimos que poseen una «escuchada», ni de sus narices que poseen una «olida» o una «aspirada». […]La mirada es una elección. El que mira decide fijarse en algo en concreto y, por consiguiente, a la fuerza elige excluir su atención del resto de su campo visual. Ésa es la razón por la cual la mirada, que constituye la esencia de la vida, es, en primera instancia, un rechazo.”
    Amelie Nothomb, “La metafísica de los tubos”
Categorías: DISTANCIA

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