Por María G. Dionis

existe una distancia permanente
entre mi cuerpo y yo,
inamovible y sensorial
estúpida y agotadora.
y en esa distancia caben las raíces de toda una secuoya
cabe un tren de mercancías
el prospecto de la píldora perfectamente estirado.
caben quinientos patos migrando
el genoma humano desenrollado,
caben los huevos de los hombres que te dicen que sonrías por la calle.
cabe la duda de si estoy viviendo bien,
cabe guerra y paz,
cabe la cola del concierto de una boyband,
cabe el intestino delgado
la sensación de que todo se está derrumbando.
cabe el síndrome de la impostora,
caben tus besos
caben los ladrillos con los que se construirá mi casa.
cabe la Constitución Española,
caben los dientes que se me han caído,
uno a uno, en fila,
caben los estambres,
el pistilo
y los sépalos
que recogí desnuda aquel día sin sol.
caben todas las velas de cumpleaños que me ha dado tiempo a soplar
y todas las veces que fui a la cocina y encontré hormigas.
pero esa distancia es mía,
algo que resolver entre mi cuerpo y yo,
así que no os acerquéis al perímetro,
las negociaciones ya están en marcha
con vino y colacao de por medio,
el resultado será informado por los canales oficiales.


solo esperad.

Categorías: DISTANCIA

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