Por María G. Dionis


mi costado sobre la superficie helada
mi mirada horizontal llega hasta la mitad del tronco
de ese abeto asqueado
por mi forma de vivir.
pero vivir horizontal no es vivir inmóvil.
mi plano incluye a los hongos y al musgo
da cobijo a los líquenes
y a Polilla cuando no llega a las farolas.

en mi plano los pies son inútiles
solo sirven para estirarlos en los orgasmos
y encogerlos cuando les toca la escarcha.
mi mejor apéndice es la oreja
que apoyada sobre la tierra congelada
escucha las aguas subterráneas,
las búsquedas y conquistas de las raíces
y las ondas que provocan los gorriones al aterrizar.

María G. Dionis

Categorías: JARDÍN

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