De Violeta Arana

“Crecer es perder algunas ilusiones, para adquirir otras”.
Virginia Woolf

Bueno, es oficial, esta temporada me ha dado con la etimología. No es necesaria justificación, pero ante las dudas, parafrasearé a alguien que me dijo una vez: es necesario regresar al origen para entender el presente, para crear el futuro. Estoy segura de que mis amigas historiadoras estarán de acuerdo.

Total, que el tema de este mes se ha escogido con toda la “ilusión” del mundo por parte de los integrantes de La Llave, buscando algo positivo para empezar el año, como pasó con “magia” el año pasado. Y sin embargo, nos encontramos con esta palabra dúplice que también hace referencia a los engaños y desencantos. Un arma de doble filo, como la esperanza y estas cosas que se dicen.

Quizás me llame esto la atención de sobremanera, porque escribo esto aún en el año pasado, haciendo cuentas con un 2021 marcado por la incertidumbre que nos ha dejado la postpandemia. No lo sé, quizás todavía no este preparada para mirar con ilusión renovada a un año en el que aún no he reconstruido mis cimientos.

“Con la promesa no te dijeron
que el idioma no es exacto.
Tampoco el final de mes.
(…)
Erais lo que esperaban,
incrédulos buscando la promesa
en los altares
y en la fila de desempleo.”

Fragmentos de “Mujer con objeto punzante” de Sara Herrera Peralta

Es por eso que me lanzo a la poesía, buscando alguien que comparta mi herida, alguien que tenga mis miedos, alguien quien de voz a esta generación hija de la crisis. Varios artículos aparecen:

Rocío Acebal y su poesía atravesada por la precariedad y el feminismo: “Es un elemento de resistencia”
– La poeta que vivió la pandemia en la lavandería de un hospital y lo contó con versos
– Twitter, precariedad y temáticas heterogéneas: la poesía joven española se mira en el espejo
– «El fin del germen», poesía sobre la precariedad y la frustración de la generación «Z»
– Entre el entusiasmo y la miseria: ¿qué significa ser escritor/a joven en 2021?

Y, por fin, me siento menos sola:

Mi infancia son recuerdos de un piso a las afueras
y un huerto descuidado en la ventana;
mi juventud, veinte años de cuadernos de inglés.

Conseguirás —dijeron—
mucho más que tus padres y sus padres:
estudia cuatro años y tendrás un trabajo,
trabaja y vivirás siempre tranquila;
trabaja y serás digna de un futuro.
Asentí, como todos —hijos de la bonanza—.

No atendimos a aquel presentimiento
aquel olor a pólvora que asomaba en voz baja
como un eco de angustia a puertas de palacio.

De aquel país ajeno a las fronteras
solo guardo el recuerdo de la luz
y una aversión a la palabra patria.
Hijos de la bonanza – Rocío Acebal

¿Es egoísta por mi parte buscar que otros lo estén pasando mal? ¿saber que no soy la única que hace meses que no encuentra “trabajo” (pagado)? ¿que no soy la única a la que han tardado meses en pagarle el último proyecto editorial en el que colaboró? ¿que no soy la única que llora ante la idea de tener que hacer otro curro de mierda para pagarse el alquiler? A pesar de la carrera, los masters y las ilusiones puestas por/en mi, ¿de verdad soy tan egocéntrica?

Y la verdad es que no lo sé y no me importa. Creo que esto es como cuando estás en medio de un examen y decides levantar la cabeza, a ver si el resto de tus compañeros también están dudando.

«Somos vuestros hijos, los buenos/concebidos a pleno color/sobre alfombras
suecas y parqué. Fuimos vendidos, aún semen/a buenas universidades: apenas
pudimos dar gracias/por llegar tarde al Paraíso/…¿Dónde nos habéis dejado? Aquí
todo se calcina. Atrasamos vuestras guerras: no sabemos pertenecer»
María Gómez de Montis

Y la verdad es que tengo miedo. Y necesito saber que no estoy sola. Que si somos varios, algo podremos hacer, que mis intentos por levantarme y no caer de rodillas (otra vez) no serán en vano, porque alguien me dará la mano.
Y yo se la daré de vuelta.

Y hoy por primera vez en meses, siento que el peso que acarreo (dos maletas inmensas, una mochila y tres cajas) se aligera. Hoy veo Euphoria cap. 9 T1 y decido que recojo su mensaje:

Porque la poesía es mi fe, mis palabras son mis rezos y mi ilusión es que las cosas cambien. Porque una vez escuché que Gil de Biedma decía “el arte no nos salvará la vida, pero es la religión que mejor nos acompaña”. Porque un día leí a R y sus palabras fueron las mías:

Si un día despertara sin palabras,
moriría de hambre o de tristeza.
No tengo nada más: la inútil vocación
de pensar y explicar lo que he pensado
Si un día despertara sin palabras – Rocío Acebal

Bibliografía:
– https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-rocio-acebal/
– https://www.eldiario.es/cultura/libros/poesia/poeta-vivio-pandemia-lavanderia-hospital-contoversos_1_8127271.html
– https://www.20minutos.es/noticia/4648061/0/redes-sociales-cuidados- variedad-tematica-las-razones-del-auge-dela-poesia-joven-espanola/?autoref=true
– https://efeminista.com/el-fin-del-germen-poesia-generacion-z/
– https://www.eldiario.es/cultura/rocio-acebal-poesia-atravesada-precariedad-feminismo-elemento-resistencia_128_6376806.html
– https://www.rtve.es/playz/20210125/significa-ser-escritor-joven-2021/2069251.shtml

Categorías: ILUSIÓN

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