Por Violeta Arana

Instrucciones: escuchar, leer el texto y escuchar.

“Isn’t’ hunger just another word for ache?” – Emma Rebholz
“I confuse instinct for desire – isn’t bite also touch?” – Natalie Diaz
“For love is flesh, it is a
flower flooded with blood”

– Marina Tsvetaeva

Cuando se propuso este tema, decidí que quería escribir un poema de amor.

Recordaba un poema de Joyce Mansour que mencioné en el tema de Deseo de hace
unos números, en el que los amantes se hacían uno solo, unidos por la erótica, por el
surrealismo, por la distancia ínfima de sus cuerpos:

“Quiero dormir contigo lado con lado
Nuestro cabello entrelazado
Nuestros sexos unidos
Con tu boca por almohada.
Quiero dormir contigo espalda con espalda
Sin aliento para separarnos
Sin palabras para distraernos
Sin ojos para mentirnos
Desnudos.
Quiero dormir contigo pecho con pecho
Tensa y transpirando
Brillando con mil temblores
Consumida por la inercia loca del éxtasis
Tendida sobre tu sombra
Martillada por tu lengua
Feliz”.


Así pues, pensé qué bonito sería escribir sobre dos amantes que se devoran, explorar
esa tensión en el eros y el thanatos, entre las ganas de unirte a alguien y el miedo a
perderse a uno mismo. Pero claro, la poesía tiene otros planes, o mejor dicho, nunca
escribo lo que pienso que quiero escribir tal y como lo quiero escribir.

“Crudo” de Julia Ducournau

Cuando me siento a escribir, en la cafetería más bonita de Granada, me sumerjo en mi
psique y busco ese hilo que me permita escribir. Ese hilo que me dice lo que siento y
pienso a través de saltos frenéticos y referencias: ¿recuerdas Crudo? ¿recuerdas el
poema de Cristina Peri Rossi?¿recuerdas Jennifer’s Body? ¿Cristo también fue
devorado, no? ¿y el vino derramado por Angelica Liddell? ¿ y sus gritos? ¿y las
sirenas? ¿y el miedo?

“Le gustaría comerse los dedos
de mi pie izquierdo
con una suave salsa de cerezas
y sorber con fruición los huesecillos
(…)”

Rabelesiana – Cristina Peri Rossi

Entonces escribo y el poema es oscuro.


“El eros implica que el amor y el dolor van juntos. En el contacto erótico hay un matiz
de sufrimiento, porque es el momento de éxtasis, ese instante de unión psíquica, que
no puede eternizarse. (…) Quisiéramos encontrar mediante el amor alguna manera de
vivir con otra persona en un éxtasis perpetuo”.

Richard Idemon


Es oscuro, porque el eros (uno de los tipos de amor catalogados por los antiguos
griegos) es también herida. Al fin de al cabo esa línea tan fina entre el placer y el dolor
es la piel. Y nosotros tenemos dientes.

Así que este poema es un poco lo que ocurre después de morder la manzana:


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