por Violeta Arana

“Tránsito” se me asemeja a viaje, a transitar las noches y sus días, a periodos de pausa, a periodos de reconocimiento, a ir oscuras en busca de luz.

“Transito” me sugiere el camino del alma, aquel en el que nos adentramos en busca de algo, de un cambio, de una renovación, de una respuesta.

“Tránsito” baila con transcender, con travesía y con atravesar. 

“Tránsito” es la carta de la luna.

   

Si nos ponemos técnicos es una palabra que juega con el acto de pasar por una vía, pero también con lugar para hacer un alto y descansar. 

Movimiento y
pausa.


Texto

Descripción generada automáticamente

Aunque mi definición favorita es la siete: muerte de una persona santa y justa, especialmente de la Virgen María 

¿cuántas veces ha muerto la Virgen? ¿cuántas veces ha hecho una pausa? ¿cuántas veces se ha perdido en el camino?

Tomo, entonces, un poema y lo transmuto. Es decir, lo transito. Lo desdoblo y parto, lo transformo en otra cosa, en un híbrido. Lo reescribo: lo parto en cachitos, lo recreo, lo repito, lo borro. Lo hago mío. En él hay un viaje, hay una muerte ¿hay un santo? hay un estado perpetuo de pausa y camino, una repetición infinita y desdoblada, en él “yo nunca llegaré”:

Poema gráfico y rescritura de “Canción de jinete” de Federico García Lorca.

Categorías: TRÁNSITO

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