por almudena anés

Antecedente 1
Mi amor está prendido al suelo, quedamente anhela mis palmas de tierra. Apenas llueve y el
luto lo guardan los árboles. El barro se funde con las pisadas de la gente. Yo te llevo en el
cuero de mis zapatos después de arrojarte y siento que cada huella ahora es una sombra de
ti. Me pregunto si desaparecerá alguna vez esta sensación de seguimiento. Caminas
conmigo pero no puedo cogerte la mano. Te llevo dentro pero no puedo sentirte. Esto es lo
más raro: estar pero no estar al mismo tiempo. No voy a volver a llorar, la muerte es algo
que se aprende. Sólo tengo que aprender ahora a desprenderme de ti. Todo es gravedad
cuando los cuerpos se alejan. Y tú ya no estás. Emprendo este camino. Mi amor está pegado
al suelo. No pasa nada, lo tengo asumido. Sé que dormirá bien.


Antecedente 2: una respuesta no escuchada
Un cuerpo se cava desde el interior. La tierra es lecho y todo cielo, un ojal donde alguien
narrará una historia húmeda: una trama de lágrimas. Del ojal sobrarán los ojos, el cuerpo
sustituirá los órganos con nácar y volcanes, una permanencia quedará adherida al territorio
como una marca de célula y sombra.
La historia del cadáver es narrar el cuerpo mediante una belleza grasienta donde la tierra
empasta el nicho como si nunca hubiese sucedido nada. Ella me olvidará, más temprano que
tarde. Yo seguiré aquí, velando. Es lo único que me queda. Comer techo y esperar a que
vuelva a acompañarme en mis sueños.

Categorías: LO DESCONOCIDO

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