los lugares en los que (no) te encuentro es un proyecto que nace de la necesidad de retratar
a una persona que ya no está a base de fotografiar aquello con lo que se la relaciona, sus
espacios, sus objetos, sus luces y sus colores; es una forma de verla indirectamente


durante mucho tiempo, evité fotografiar y escribir sobre algunas cosas, porque implicaba
hacer frente al hecho irrevocable e inequívoco de que un día no iban a estar
al recibir la llamada de mi madre que me informaba de que la abuela se estaba muriendo,
quise dejar por escrito cosas que me recordaban a ella para asegurarme de que no las iba a
perder nunca
suena muy dramático, pero realmente, aunque solo ha pasado un año de su muerte,
agradezco mucho haberlo hecho, porque la memoria es traicionera y a veces me sorprendo
al releer fragmentos que no recordaba
esta es parte de mi memoria de mi abuela trini:
“tenéis aquí una macetica para cuando vengáis llevárosla”
(a lo mejor quiero tatuarme algo relacionado con el patio o esa planta)
me encanta su risa de pilla, traviesa, cuando sabe que ha dicho algo mordaz
y la risa que le sale de la barriga cuando está feliz
que me cuente qué hacen los gatos, y lo dulces que están las naranjas
lo delicadas que se ven sus manos
ella sabe a caramelos de miel (de menta no, que pican en la garganta), a tostones, a arroz
con leche, a pasta y pizza, fanta y coca cola (“échame un vasico de eso, a ver cómo está”),
a merengue, a pan de calatrava, a huevo al vaso, a boniatos y a sopa colorá
huele a jazmín de la ventana de su dormitorio y a rosa del jardín (y de la que se ve desde su
sillón por la ventana)
hoy hemos hecho tarta de zanahoria y me habría encantado darle un trozo

Categorías: MEMORIA

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