por Violeta Arana.

“Heráclito nos decía que este mundo siempre fue, es y será fuego eternamente vivo. Las llamas como elemento siempre cambiante, pero siempre presente. Esta dualidad se extiende a su naturaleza: calidez, pasión, anhelo y caricias; pero también liberación, cenizas, sacrificio y purificación. Todos tenemos nuestra parte de fuego, nuestro motor ante la vida, que nos impulsa y nos aleja de lo que no queremos. Es fundamental para avanzar, pero exige el movimiento, que no siempre es cómodo o agradable.” Violeta Arana.

Categorías: Fuego

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