por Violeta Rezola

La madre en casa poniendo tranquilamente los platos en la mesa de comer,
la madre con dulces palabras, limpios su gorro y su vestido

Fragmento de “Había un niño que salía cada día” de Walt Whitman

Desde nuestra más tierna infancia, somos asediados por la idea tradicional de familia, una versión ¿idílica? de cómo deben ser nuestros padres, pero que se centra particularmente en la figura materna: seres perfectos, cariñosos, siempre a nuestro servicio, con una belleza luminosa, una sonrisa perpetua y la casa impecable. Sin embargo, estas ideas, que se perpetúan en ciertos productos culturales, no son un reflejo real de la complejidad y variedad de familias y maternidades.

Nadie me dijo que no podías usar papel higiénico
Nadie me dijo que podías sangrar
Nadie me dijo que tal vez necesitarías un lugar secreto
 desde el que poder gritar
 

Fragmento de Nadie me dijo de Hollie McNish

El origen de la madre ideal se puede rastrear hasta la dicotomía madonna-whore, o en otras palabras la virgen y la puta, conceptos bajo los que se han ido representando a las mujeres a lo largo de la historia. La idea de madre tradicional, que forma parte también del perfil ángel del hogar, entraría en la categoría “santa” es por eso que se extirpan sus cualidades humanas y se le exige un comportamiento más cercano al de la virgen María, considerada nuestra madre celestial por el cristianismo:

Ella es dicha fuent          de qui todos bebemos,
 ella nos dio el cebo          de qui todos comemos;
 ella es dicha puerto          a qui todos corremos,
   e puerta por la cual          entrada atendemos. 

Fragmento de Los milagros de nuestra señora de Gonzalo de Berceo

La poesía como producto cultural y reflejo de nuestra sociedad también ha mostrado estos roles, pero, poco a poco, es también una disciplina en la que podemos encontrar diferentes ángulos sobre el asunto de la maternidad: desde la perspectiva de las propias madres, desde su ausencia, desde el aborto elegido o no, la infertilidad, es decir, básicamente desde la humanidad y pluralidad de las mujeres.

Si los hijos no salieran nunca
 del cuerpo de sus madres
 juro que tendría uno ahora mismo
 para sentirlo crecer dentro de mí
 hasta poseerme como en una sesión espiritista
 o como si mi bebé y yo
 fuéramos muñecas rusas
 una llena de la otra
 mamá llena de bebé. 

Fragmento de Espejo negro de Myriam Reyes

Algunos ejemplos de poemarios que trabajan estos temas serían: El arrecife de las sirenas de Luna Miguel, La flor muerta de algodón de Nerea rojas, Actos impuros de Ángelo Nestore, Maternidades aa.vv. (Sonámbulos Ediciones), Nadie me dijo de Hollie McNish, Canciones de cuna para mi madre de Carla Chinski o En la tierra de en medio de Rosario Castellanos. Poemarios en los que podemos ver cómo se trata la búsqueda de maternidad, la no-maternidad, el deseo maternal desde lo queer, la visión de una hija sobre su madre o la insatisfacción maternal.

padre y madre se echan de menos y tienen
  ojeras y tienen náuseas
 padre y madre no son padre y madre
 padre y madre tendrán asco y tendrán luto
  hasta que no puedan nombrarte. 

Fragmento de “Padre” de Luna Miguel

Sin embargo, lo más común parece ser la incorporación de poemas sueltos en antologías o poemarios con temática más amplia: Rotundamente negra de Shirley Campbell Barr, El sol y sus flores de Rupi Kaur, Cristales de tiempo de Elena Garro, etc.

Ella es mi espejo,
 yo soy su espejo
 y no existe nada más,
 sólo el hambre que ronda
 los muebles alquilados,
 guardados por las cuatro paredes alquiladas. 

Fragmento de “Helena Paz” de Elena Garro.

Tras investigar para este artículo, yo misma quede sorprendida por la poca información que podía encontrar al respecto de poemarios concretos o cómo las maternidades (y sus variantes) se han tratado en la poesía. Siendo un asunto fundamental en la sociedad, aunque sea por la presión que existe o por lo mucho que te cambia la vida, es sorprendente lo poco que se ha dado voz a estas realidades, no ajenas a ninguna mujer, aunque sea para negar el deseo maternal.

Esto me hace preguntarme sobre el porqué de esta ausencia, de este vacío ¿se trata una vez más de la invisibilización de la vida de las mujeres? ¿acaso no se defiende siempre la familia como un pilar importantísimo de la sociedad? ¿es acaso el miedo a hablar de lo menos idílico lo que nos emborrona esta experiencia? ¿qué es lo que no se dice o lo qué no nos dejan decir?

Para escribir sobre maternidad parece imprescindible traicionarse a una misma o al hijo, 
puede que a los dos, como es mi caso.

Nuria Labari

Finalmente, me gustaría recomendar un excepcional poema de Sylvia Plath: “Tres mujeres”. En este poema Plath da voz a tres realidades completamente distintas: la madre que desea ser madre y lo consigue, aquella que sufre por su infertilidad y aquella que decide dar a su hijx. Con una belleza exquisita, consigue hacernos empatizar y comprender lo que estas mujeres sufren, creando un retrato asombroso y que desgraciadamente se conoce más bien poco.

Playlist poética:

  1. “Tres mujeres” de Sylvia Plath
  2. “Se habla de Gabriel” de Rosario Castellanos
  3. “Catorce cincuenta y cinco” de Angelo Nestore
  4. “Filicidio” Gabriela Wiener
  5. “Hana” de Luna Miguel
  6. “Carta a la madre” de María Sánchez
  7. “Mi madre no está muerta, pero su muerte me lleva a un estado poético…” de Carla Chinski
  8. “To witness a miracle” de Rupi Kaur
  9. “Parto II” de Isabel Navarro
  10. “Mater serenísima” de Pilar Gorricho del Castillo

Ilustración de portada de Marion Fayolle

Categorías: Maternidades

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